
Pero lo que más me llama la atención es que aunque entiendo que ella quiera recuperar su ajuar o dote, por considerar que lo merece y que es suyo, cuando ya lo consigue, que le diga “te espero en casa, haciéndote la cena, maridito”, dándole permiso y esperando que se pelee y divierta con su hermano, y cuando llegan los dos borrachos a casa lo contenta que está sirviéndoles, aunque la traten peor que antes. También me gusta mucho ver el comportamiento de los vecinos y el sacerdote católico para convencer al obispo protestante de que su sacerdote es muy querido en el pueblo para que se quede".
Mª Pilar Villuendas Yuste.
Dpto. Matemáticas
Como no podemos ponerter un positivo te invitaremos a un café (de máquina) o a un té, que en Irlanda se lleva más.
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