viernes, 31 de octubre de 2014

Vocabulario para los de 1º de ESO

Ahí va:
 
TEMA 1

· Comprensivo: Persona que es tolerante y respeta las ideas o creencias de los demás. Sinónimos: Tolerante, respetuoso. Antónimos: Intransigente, irrespetuoso.

· Irónico: Que se burla de manera fina y disimulada de algo o de alguien. Sinónimos: Sarcástico, satírico, guasón. Antónimos: Sincero, serio, respetuoso.

· Arbitrario: Persona o decisión que no responde a la razón, sino al apetito o al capricho. Sinónimos: Injusto, parcial, caprichoso. Antónimos: Justo, legal, imparcial.

· Léxico: Conjunto de palabras que conforman el vocabulario de una lengua o región. Sinónimos: Glosario, vocabulario. Antónimos: No hay.

· Muletilla: Voz o frase que se repite mucho por hábito. Sinónimo: Estribillo, repetición. Antónimo: Hablar con propiedad y adecuación.

· Vincular: Atar, unirse o continuar algo. Sinónimo: Emparentar, relacionar, enlazar. Antónimo: Separar, desligar.

· Colindante: Campos, edificios contiguos o cercanos entre sí. Sinónimo: Cercano, próximo. Antónimo: Remoto, alejado.

· Bilingüismo: Uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona. Sinónimo: Hablante de dos lenguas. Antónimo: Monolingüe.

· Diglosia: Bilingüismo, en especial cuando una de las lenguas goza de prestigio o privilegios sociales o políticos superiores. Sinónimo: No hay. Antónimo: Tal vez lo más cercano sea “bilingüismo”.

· Convaleciente: Que está recobrando las fuerzas perdidas o recuperándose de una enfermedad. Sinónimo: Postrado, debilitado, falto de vigor. Antónimo: Sano, en forma.


TEMA 2 (Este es el que falta):

Autodidacta,Fanzine, Intromisión, Confín, Sumisión, Aunar, Onomatopeya, Segmentar, Prototipo, Pataleta, Manirroto, Mondadientes, Versado, Vaivén, Duermevela, Ultramarino. 




TEMA 3:

  • bohemio: Persona cuya vida se aparta de las normas y convenciones sociales, principalmente la atribuida a los artistas. Sinónimo: Soñador, despreocupado. Antónimo: Convencional, clásico.
  • sunstuoso: Grande, costoso y lujoso. Sinónimo: Magnífico, ostentoso. Antónimo: Sencillo, humilde.
  • catedrático: Profesor en las universidades que tiene el mayor estatus o consideración. Sinónimo: No hay. Antónimo: No hay.
  • apacentar: Dar pasto a los ganados. Sinónimo: Pastorear, pacer. Antónimo: No hay.
  • desusado: Desacostumbrado, poco frecuente o que no sucede habitualmente. Sinónimo: raro, extraño. Antónimo: Inhabitual, insólito.
  • ensortijado: Rizado, encrespado o en forma de sortija. Sinónimo: Ondulado. Antónimo: Liso, lacio.
  • descabalado: Disperso, confuso o desparejado. Sinónimo: Distinto, desordenado. Antónimo: Completo.
  • remiendo: Pedazo de paño u otra tela que se cose a lo que está viejo o roto. Sinónimo: Zurcido, apaño. Antónimo: Roto, rasgado.
  • derruido: Derribado o arruinado un edificio. Sinónimo: destruido. Antónimo: Sólido, en pie, estable.
  • hospicio: Asilo en que se da mantenimiento y educación a niños pobres, expósitos o huérfanos. Sinónimo: Asilo, orfanato. Antónimo: No hay.
  • asentir: Admitir como cierto o conveniente lo que otra persona ha afirmado o propuesto antes. Sinónimo: Aprobar. Antónimo: Disentir, rechazar.
  • proliferar: Multiplicarse abundantemente. Sinónimo: Exceder, sobrar. Antónimo: Escasear.
  • conciso: Que es breve y preciso a la hora de expresarse. Sinónimo: Escueto, abreviado. Antónimo: Prolijo, detallado.
  • sosiego: Tranquilo, quieto y pausado. Sinónimo: Sereno. Antónimo: intranquilo, inquieto.
  • acróstico: Composición en la que las letras iniciales, medias o finales de los versos, leídas en sentido vertical, forman una palabra o una frase. Sinónimo: No hay. Antónimo: No hay.

jueves, 30 de octubre de 2014

El Monte de las Ánimas


                                                         EL MONTE DE LAS ÁNIMAS
                                                             (Gustavo Adolfo Bécquer)


La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice. Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche. Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

                                                                                  I

-Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.

-¡Tan pronto!

-A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.

-¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?

-No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.

Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia. Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:

-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron. 



Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.

Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.

Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.

La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.

                                                                               II

Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.

Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz. Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio. Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.

-Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.

Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.

-Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que vinistes a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atencion. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?

-No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías. 



El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:

-Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?

Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra. Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas. Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:

-Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.

-¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

-¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?

-Sí.

-Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.

-¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.

-No sé.... en el monte acaso.

-¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!

Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:

-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir el peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche.... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.

Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:

-¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:

-Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.

-¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.

A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último. Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.

                                                                               III

Había pasado una hora, dos, tres; la media roche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.

-¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.

Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso. Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas; tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.

-Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.

Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad. Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio. Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.

-¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?

Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.

El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.

Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso. 



Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogánito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!

                                                                               IV 

Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Dos más

De tacada, para no mudar en la costumbre:

Un clásico a estas alturas...(por qué)

¿Ambicosos? ¿Mocosos? ¿Ruines? ¿Falaces? ¿Poco o nada preparados?

martes, 28 de octubre de 2014

Esas dudas...

La primera de las imágenes con un gazapo nos la envía el ilustre y admirado Antonio Castellote, de la bitácora Bernardinas y nos plantea lo siguiente: "El País lo puso anoche pero se dio cuenta a tiempo y esta mañana ya lo había cambiado, pero el Huffington Post lo ha dejado: "Teresa Romero, curada de ébola", decía El País; "Teresa Romero está curada de ébola", repetía el Huffington. El asunto interesaría a Sánchez Ferlosio porque el artículo es imprescindible: "curada del ébola"; si no, el titular da por supuesto que la curación ha sido homeopática y para siempre, cosa que ni los mismos médicos están en condiciones de garantizar."




      Y esta otra es de uno de los personajes que se han convertido en trending topic en estos días. Falta la tilde de "quién", pues es interrogativo. Aprovechando la ocasión, recomendamos la lectura del artículo que le dedican a este bellacuelo en otra interesante bitacóra que responde al nombre de "Me sé cosicas". Otro día hablaremos del sufjio -ote con el que se adorna el nombre de la acompañante femenina de tan ilustre joven...



lunes, 27 de octubre de 2014

Calentamiento global

Nos llega este disparatate lingüístico no exento de humor en una noticia que da cuenta de una exposición en Teruel sobre el calentamiento global con el nombre de "El Ártico se rompe". Bien, pues el problema llega cuando se confunde "casquete" (polar) con "cascote". Esto no pasaría de anécdota si no fuera porque a veces le buscamos un enfoque divertido. Alguno podría pensar que, claro, con tanta alusión al calentamiento o a derretirse, hablar de "casquete" (polar) podría resultar ofensivo, algo soez (véase la séptima acepción de la palabra en el diccionario de la RAE) y por eso han preferido rebautizarlo como "cascote" polar. Con ello tal vez se advierte con más claridad sobre el problema, pues la superficie helada del planeta habría quedado reducida a un simple escombro, pequeño y casi imperceptible. 




sábado, 25 de octubre de 2014

El mantel de Noa en Monreal

Hoy, en Monreal del Campo, concierto para una tarde de sábado.



Disfruta de un viaje musical por diferentes épocas y países.
Déjate llevar por el embrujo de la música tradicional sefardí...Suecia,Armenia, Rumanía,Irlanda, son sólo algunos de delo destinos que podrás sentir de la mano de Pilar Gonzálvo Y Miguel Ángel Fraile....Imagina países lejanos a través de sus melodías.
Un espectáculo único y emocionante donde instrumentos tan lejanos y peculiares como el duduk,el arpa, la gaita irlandesa o el acordeón diatónico entre otros, se unen llenos de delicadeza en una vivencia íntima, de la que el espectador saldrá “encantado”.


viernes, 24 de octubre de 2014

¡Buenos días, princesa!




Nuestros protagonistas se sitúan en la capital española, Madrid. Han pasado ya dos años desde que se formó el club. La idea principal de este grupo era hacer reuniones para intercambiarse apuntes del instituto (aparte de que era una excusa para pasar más tiempo todos juntos). Pero las cosas han cambiado, ya no se cuentan todos los secretos y algunos se los guardan. Por culpa de todos los sentimientos y secretos ocultos entre los seis amigos, se han provocado tensiones en el grupo.
      A Valeria le da miedo perder de golpe lo que le ha costado tanto conseguir, ya que no sabe si traicionará a su mejor amiga dejándose llevar. María tendrá que alejarse de todos sus amigos para hacer felices al resto de personas que ella adora... Ester está enamorada de una persona muy especial, pero no puede gritarlo a los cuatro vientos o la tomarían por loca. Raúl no sabe si está enamorado, pero no quiere fastidiarla esta vez. Bruno le escribe cartas de amor a la persona que este más quiere, pero no dan resultado, sin poder olvidarse del tema... A Elísabet le encantaría salir con un chico, pero tiene un problema; que ella no acepta un no como respuesta.
     Para mi gusto, el libro da muchas vueltas, quiero decir que en cada capítulo se muestran secciones de un mismo día pero vividos por más de un personaje. A veces tardé demasiado en darme cuenta de que ya habíamos cambiado de personaje hace un tiempo e incluso llegué a la situación de que no me enteré hasta que se decía su nombre; pero aún así, no perdí las ilusiones de acabarme el libro para saber el final.

Elena Esteban Villuendas, 1º de bachillerato

miércoles, 22 de octubre de 2014

El segundo examen de los de 1º

Esta entrada la esperan con ganas los alumnos de 1º B, que mañana tienen un examen del tema 2. Bien, pues por mor de unas actividades que se han prolongado más de lo debido, no hemos tenido tiempo de hacer el esquema-resumen del tema, ni de llevar a cabo la tradicional "poda" de contenidos. Sirvan pues estos guiones que figuran a continuación como pistas para la cita de mañana. Recordamos que el vocabulario que está en el corcho no entra para este examen, sino que va con el siguiente (tema 3):

  • Algo que hay que tener claro es la distinción entre comunicación verbal y no verbal, así como saber algunos elementos de esta última (página 25).
  • Las definiciones de monema, lexema y morfema (y sus tipos, flexivos y derivativos) son también importantes, pero lo más probable es que se pregunte de manera práctica (páginas 27-29), con ejercicios del estilo del 3, 4 o 5 de la página 29 o el 9 y 10 de la página 30.
  • Lo del vocabulario castellano y los préstamos lingüísticos (página 31) se presta más a ser preguntado de manera teórica, aunque nunca se sabe. Conviene, no obstante, revisar la pequeña lista de prefijos y sufijos de esa misma página.
  • Lo mismo podemos decir de la derivación y composición, que pueden presentar una vertiente teórica (del estilo de "¿Qué procedimientos de derivación hay?" o "¿Qué son los compuestos ortográficos/sintagmáticos?") y una práctica, con ejercicios similares al 15, 16, 17, 20, 24 o 26 que figuran en las páginas 32 y 33.
  • El refranero de la página 36 o el ejercicio 9 de la página 35 también pueden colarse en el examen, junto con el tradicional ejercicio de ortografía

Que haya suerte y, sobre todo, estudio.  Labor omnia vincit improbus


Los juegos del hambre

Nos llega la siguiente reseña sobre Los juegos del hambre a cargo de Samuel Escuder, de 4º ESO A:


Tras la rebelión de los Días Oscuros, Panem está dividido supuestamente en 12 distritos, sometidos al Capitolio, que los obliga a competir entre ellos una vez al año. En los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre, competirán Katniss y Peeta por el Distrito 12, frente a las 11 parejas de los Distritos restantes.
Suzanne Collins nos contará a lo largo de tres libros -Los juegos del hambre, En llamas y Sinsajo- la historia de esta pareja y la lucha de los distritos sometidos frente al poder del Capitolio. Collins es americana y ha sido guionista para programas infantiles de televisión. Además de varios cuentos para niños ha escrito Las Crónicas de las Tierras Bajas y Los Juegos del Hambre; para estos últimos se inspiró en el mito de Teseo.
Para mí, que me gusta la acción, en el primer y último libro de la saga, esta es más dinámica y en constante cambio, mientras que en el segundo la trama es más pausada. Mi personaje favorito es Peeta, un rival condenado al fracaso y sin embargo consigue gracias a la astucia sobrevivir y a ayudar a Katniss.




martes, 21 de octubre de 2014

Grandes superficies

Pues eso, que un miembro del departamento se dio un garbeo por un par de grandes superficies comerciales de Zaragoza y sacó el profesor que lleva dentro...

Un "que" interrogativo sin tilde...

 Un neologismo muy moderno y artístico...


Y una opinión que merece algo mejor...

Ahora pasamos a otra gran superficie que ofrece muebles muy majicos pero que requieren de un tiempo para ensamblarlos y montarlos, so pena de que quede algo poco útil e incluso retrofuturista...

Además de que puede resultar algo soez, se dejan una tilde en el pronombre personal...
 
Esta palabra de procedencia inglesa - polyester- ya tiene una escritura adaptada al castellano, que incluye una tilde en la "e".
 

lunes, 20 de octubre de 2014

En el libro de Sociales

Uno de nuestros alumnos de 1º B, Asier Lizama, ha encontrado la siguiente falta en el libro que están leyendo en Sociales, titulado Heka, un viaje mágico a Egipto y que consiste en un cambio de orden de los pronombres "me" y "se", error típico de un nivel vulgar...



 

viernes, 17 de octubre de 2014

Faltas deportivas

Ahí van, de un sitio en el que ya estuvimos y dimos buena cuenta en su momento:




jueves, 16 de octubre de 2014

Una para el jueves

 Nos llega esta captura de un conocido diario turolense:
 
 
Dos deslices sin excesiva importancia en el pie de foto
 





miércoles, 15 de octubre de 2014

Fuga de letras

Esta nos la envían, al alimón, el chico de matemáticas y el chico de ciencias, que coincidieron en lecturas este puente...Falta una preposición y otra conjunción...¿O tal vez detuvieron ellos a otro?


martes, 14 de octubre de 2014

Resaca de las fiestas

El chico de matemáticas, a veces de farmacia y ya casi de lengua, nos vuelve a alegrar el día con una selección de algunos de los errores que ha ido encontrando en la prensa en estos días de fiestas y ofrendas.

Pérdida de la r final en el infinitivo...

El ya célebre estilo apache, que ahora se olvida de un artículo y que pone una pausa donde no debería...

No sabemos muy bien qué les ha pasado a estos montañeros...¿Los "rascaron", los "resecaron" o tal vez, con un poco de suerte, los rescataron?

Este Mas...Ya casi habla al estilo "Torrente".


No queda claro qué hizo este señor en julio de 2011. ¿Cargó el qué? ¿Compras con la tarjeta? ¿La séptima acepción de "cargar" según la RAE, de acuerdo a la incongruencia de la última línea?

jueves, 9 de octubre de 2014

Tildes callejeras

El chico de Ciencias, uno de los más fieles seguidores de este blog, nos envía la siguiente imagen de un cartel colocado en la marquesina de la parada del autobús. Según comenta, el baile de las tildes ya se basta solo para dar el cante, aparte de la que falta...

 
 
Y esta otra nos la hemos encontrado paseando por las calles de Teruel...
 
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Desenfocando la mirada

En la biblioteca municipal se encuentra la exposición de fotografía de Uge Fuertes, inaugurada el pasado viernes día 19 de septiembre en la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura de Monreal del Campo. Estará hasta finales de mes.


martes, 7 de octubre de 2014

Más seguidas

Espoleado por el arranque del chico de matemáticas, uno de los chicos de lengua contraataca, enviándonos esta variada selección de errores en la prensa:

Un "como" sin tilde y la duda de si es preferible "rescatador" a "rescatista"...

Por llevarse se llevaron hasta la "s" final...
 

Un "esta" sin tilde en una apología del cholismo

Un empleo de un superlativo algo dudoso...Nos dice el chico de lengua algo de sufijos elativos morfológicos y tal, además de recordarnos que este uso del superlativo es más del habla coloquial, cercana a la ironía y la chanza y, vistos el titular y la sección, tal vez no esté tan mal (el superlativo, no el tío de la foto)

lunes, 6 de octubre de 2014

De una tacada

Al chico de matemáticas lo tenemos en un altar, pues es nuestro principal proveedor de gazapos y dislates ortográficos, y además está haciendo un inicio de temporada impecable, demostrando el porqué de su primacía en estos últimos años. Bien, pues ahora le ha tocado a un periódico que últimamente revisa poco los titulares, algo que no perdona nuestro colaborador, astuto y rápido como ninguno.

Algo confundido quedó el pobre Alonso en tierras japonesas, y no nos extraña...

Ahora una concordancia fallida...

Ausencia de comas (entre "parar" y "siguió"), un "cuado" al que le falta algo...


De nuevo vuelve el estilo "apache" a la hora de redactar, junto con un ligero leísmo y un desliz al omitir el nombre del patrocinador (también bancario) del rival turolense...Por cierto, ya que hablábamos de apaches, dejamos en el vídeo de abajo la célebre canción instrumental "Apache" de The Shadows, con Hank Marvin a la guitarra.



viernes, 3 de octubre de 2014

Nuevo entuerto ortográfico en el baño

El chico de matemáticas, que a veces se metamorfosea en el chico de farmacia, nos envía una nueva captura para esta sección. En esta ocasión le ha tocado a un colutorio (del latín  collūtum, supino de colluĕre, lavar, según la RAE), con una tilde de más...

jueves, 2 de octubre de 2014

Trensa

Nos envía esta falta que se encontró por un mercadillo Eva María Martínez, de 4º ESO B; aprovecha para recordarnos que tal vez se deba al seseo del español de América. Lo que no sabemos es si las trenzas las ponen en la cabeza o dónde...


miércoles, 1 de octubre de 2014

Intemperie

Alguno podría pensar que íbamos a hablar del libro de Jesús Carrasco, de título homónimo al de esta entrada, pero no, qué va. Eso lo dejamos pendiente, como otras tantas cosas. Es de un titular de la sección aragonesa de un conocido periódico, que nos ha sorprendido con una nueva tilde: