martes, 5 de noviembre de 2013

Fabricación británica (II)

    Habíamos dejado a nuestro querido Charles Lamb llegando a las tierras turolenses y conociendo, de primera mano, el carácter español en una posada de Manzanera, ya en la provincia de Teruel. El contraste entre las formas refinadas y elegantes de los dos ingleses -Lamb y Gruneisen- y la rusticidad de los arrieros de la posada en la que se detienen a descansar produce cierta comicidad, con algunos tópicos sobre los españoles que nos recuerda Lamb. La visión de Gruneisen es más desengañada, menos inocente que la de su dibujante, quien también ha acudido a España a retratar a las gentes como son, con sus rasgos y particularidades, su vida sencilla. Tras la estadía en este lugar parten hacia La Iglesuela del Cid, que es donde acudirán en breve las tropas carlistas y donde Lamb comenzará a ejercitar sus pinceles con retratos de toda la patulea de cortesanos y marqueses que se acercan deseosos de ser inmortalizados por el dibujante británico.

Un cañón que tiene mucha historia
    Mientras esperan la llegada de don Carlos, vamos conociendo a otros personajes, como fray Bernardino o el hijo de la posadera de Manzanera, que tendrán más importancia conforme avance la historia. De quien ya casi no sabremos nada es de Gruneisen, posiblemente el primer reportero de guerra de la historia, porque la narración en primera persona de Lamb se va a circunscribir a sus propias andanzas por el Maestrazgo. También conoceremos a fray Aquilino y el Polaino, dos personajes negativos, malvados y algo fantoches, que acompañan a las tropas y que enseguida tienen un encontronazo con Lamb. De ellos volveremos a saber hacia el final de la novela, pero eso es mejor saberlo más tarde, como lo que sucederá con una gitana por la que bebe los vientos Charles Lamb o un tal Martín, que aparece mutatis mutandis en Caballos de labor, la última novela de Antonio Castellote. Ah, y también aparecerá Ramón Cabrera, mostrando su dominio de lenguas (llama a Charles Carlos Cordero) y su mala baba...

Arrieros y navajas en la posada
  Pero más allá de que vayamos desgranando torpemente el argumento de la novela, lo que pretendemos es señalar una serie de aspectos que hagan de su lectura un acto placentero, para aquellos lectores que quieran acercarse a nuestra historia de una manera amena, divertida y de calidad. Fabricación británica es la historia de un viaje personal y de crecimiento de un personaje, Charles Lamb, de cuya evolución y aprendizaje somos testigos a lo largo de la narración. De un joven que es algo snob y también algo cínico –un poco como Gruneisen, que queda algo oscurecido en la narración, como hemos señalado-, pasamos a un reportero gráfico convertido en pintor, que ama las cosas sencillas y cercanas, que es consciente de sus defectos y escasas virtudes, pero capaz de querer a los demás y ser bueno. Y eso es lo que creemos que le enseña la estancia por las tierras del Maestrazgo. En ese sentido, la novela puede resultar la clásica bildungsroman (o novela de aprendizaje), si bien hay que analizar y profundizar en determinados aspectos. Lamb es un personaje cuyos rasgos vamos a ver repetidos en otros posteriores y que ya habían sido más o menos presentados con Güino, narrador de Modelo sin dolor (2000), esa novela río de la que algún día trataremos.


   

lunes, 4 de noviembre de 2013

Happy Birthday, Mike

    Tanto Halloween y tanta semana del terror en el instituto -con un gran éxito, todo hay que decirlo- que se nos ha pasado una de esas efemérides que queríamos recordar a toda costa: la del primer álbum de la serie del teniente Blueberry, de Charlier y Giraud, que apareció el 31 de octubre de 1963 en las páginas de la revista Pilote. El primer volumen de la colección se titula Fort Navajo y pretendía describir la vida de un regimiento de caballería en un puesto fronterizo. El protagonista es Mike Steve Donovan (Blueberry), pero eso lo sabremos más adelante, en álbumes posteriores, cuando averigüemos su historia y orígenes. Su parecido con el entonces actor de moda Jean Paul Belmondo es claro (incluida su nariz), y en su carácter se pueden ver rasgos de rebeldía y un carácter testarudo, propenso a buscarse problemas, además de ser un bebedor, mujeriego y jugador de cartas. En este sentido, la idea de seguir las andanzas de un grupo de soldados en un acuartelaimiento de la frontera lo acerca a lo que hizo James Warner Bellah en sus relatos del Oeste, que tan bien adaptó a la gran pantalla John Ford (Fort Apache, Río Grande, La legión invencible...). Pero este planteamiento inicial fue cediendo terreno a aventuras que lo alejaban de Fort Navajo y lo llevaban a través de todo el Oeste, donde iba encontrándose con todo tipo de personajes, incluidos los históricos (Grant, Gerónimo, los hermanos Earp...). En España lo publicó la editorial Norma y antes apareció en Bruguera y otras revistas. Ha tenido incluso una adaptación al cine -Blueberry, la experiencia secreta (2004)-, pero sobre ella es mejor no hablar, porque no es precisamente de nuestro agrado. Con este personaje y sus aventuras, Charlier y Giraud se situaban en la estela de otras creaciones anteriores, como el Sargento Kirk o Red rider, entre otros, pero lo llevaron a cotas mucho más altas y difíciles de superar.

Portada del primer volumen
     En fin, que desde aquel primer álbum han venido cincuenta detrás, no siempre escritos por Jean Michel Charlier, que falleció en 1989; tampoco el gran Giraud (Moebius) ha estado detrás de todas las ilustraciones, pues a partir de los años 90 delegó en otro grande del cómic, Michel Blanc-Dumont, para algunas de las entregas de "La juventud de Blueberry", una de las tres series en las que se divide el corpus de las obras del teniente Blueberry. Las otras dos son "Marshall Blueberry", con Vince Vance y Michel Rouge en los dibujos, mientras Giraud se ocupaba del guión; y, por último, "Blueberry", la gran serie, siempre con Giraud como dibujante o, tras la muerte de Charlier, también como guionista. Ah, y Colin Wilson, también en la serie de la juventud de Blueberry. Con la muerte de Giraud hace ya más de un año se cerraba -en principio- la posibilidad de continuar con sus aventuras que, en los últimos tiempos y sobre todo en la serie sobre su juventud, amenazaban con no concluir nunca, con tramas cada vez más inverosímiles y enrevesadas, como si nuestro querido teniente fuera un personaje inmortal y hubiera que situarlo en todos los escenarios posibles del viejo Oeste, explotando todas las opciones. Pero más allá de estas pequeñas críticas lo que está detrás es una de las más poderosas creaciones literarias del pasado siglo. Y lo decimos así, sin ambages, pues cada historia posee un brío y un ritmo narrativos increíbles, absorbentes, que remiten a las buenas viejas historias, a todo el universo del western clásico. Así, son frecuentes las imágenes que nos recuerdan a los grandes westerns -un poco al modo de otra de las grandes series de cómics, McCoy, de Hernández Palacios y Gourmelen, donde cada viñeta es casi un homenaje a las películas del Oeste-, como la portada de uno de los mejores álbumes de la serie: Balada por un ataud, que evoca la estampa de John Wayne en The Searchers. O la película El oro de McKenna (1969), que tanto debe a El fantasma de las balas de oro. Por supuesto, también hay que destacar la influencia del spaghetti western, aunque eso es ya otra historia y, cronológicamente, sea un poco posterior a nuestro teniente.

Portada de Balada por un ataúd
    Pero las series del teniente Blueberry son, sobre todo, entretenimiento, evasión y disfrute, articuladas de manera coherente, con un personaje que va ganando en profundidad, complejidad y empaque conforme avanzan sus aventuras y que deja de ser ese joven díscolo y que rezuma nouvelle vague para convertirse en un maduro y desengañado jugador de póquer en cualquier garito de la frontera. Entre medio, continuas decepciones, poco reconocimiento y amigos y amores que se han ido, situaciones angustiosas y peligros constantes. Personajes como Jim McClure, un borrachín siempre dispuesto a ayudar, siguiendo el modelo del personaje de Victor McLaglen en las películas de Ford, o Red Neck, más serio y circunspecto, pero fiel al teniente; y, cómo no, la impresionante Chihuahua Pearl, sueño inalcanzable de Blueberry, que se cruzará en más de una ocasión en su camino...¡Qué más se  puede pedir! Bueno, tal vez que alguien tenga a bien donarlo a la biblioteca del instituto...Por todo ello, Happy Birthday, Mike.

jueves, 31 de octubre de 2013

Viaje a Soria

Los alumnos de Religión de 3º y 4º de ESO realizaron un viaje a tierras sorianas el pasado martes, acompañados por sus profesores. La memoria del viaje la llevan a cabo Sara Clavero y Elena Esteban, de 4º ESO A. La visita incluyó la lectura de poemas de don Antonio Machado y de otros textos literarios, que también os mostramos al final de la entrada. Esta es su crónica viajera:


Detalle de la Plaza Mayor de Soria
     El pasado día 29 de octubre de 2013, los alumnos de religión de 3º y 4º de la eso visitamos la ciudad de Soria y sus alrededores. Por la mañana, visitamos los yacimientos de Numancia. En ellos una guía nos explicó la historia de estos yacimientos y también nos enseñó la recreación de una casa celtíbera y otra romana, comentándonos la vida cotidiana de los ciudadanos de la época (celtas y romanos).
      Después de la visita de Numancia, visitamos el Monasterio de San Juan de Duero, donde nos explicaron la mezcla de arte gótico y románico del claustro. En una sala del claustro (la antigua Iglesia) nos explicaron también el significado de las representaciones de los capiteles. 
Parte de nuestra expedición vuelve de San Saturio

     Antes de adentrarnos en la ciudad de Soria, hicimos una parada en el centro comercial de esta misma ciudad, y así pudimos comer y descansar. 
Los porches y una curiosa coincidencia
     A las cuatro de la tarde el autobús nos recogió y nos llevó a visitar la Ermita de San Saturio. La guía nos explicó que la ermita estaba construida sobre una cueva y muchas cosas más. Saturio era un rico heredero que donó todos sus bienes a los pobres; posteriormente cambió de vida para hacerse ermitaño y vivir durante 40 años en una cueva. En el transcurso de estos años convivió durante siete años con Prudencio, un joven de quince años. Tras la muerte de Saturio, Prudencio abandonó la cueva para marcharse a Tarazona y años más tarde lo nombraron obispo y volvió a Soria para desenterrar los restos de Saturio y santificarlo. Unas leyendas que nos comentó la guía sobre Santa Ana (la Virgen de los alfileres) relataban que cuando una soltera encontrara un alfiler en el manto de la Virgen esta encontraría novio en ese año. También que cuando los novios sorianos se casaban en la Ermita de San Saturio, era tradición que la novia clavara alfileres en el mantón de Santa Ana. 
Un detalle del ayuntamiento

      Después el autobús nos recogió y fuimos a recorrer los lugares y calles más relevantes de Soria como por ejemplo: la Iglesia de Santo Domingo, en la que nos detuvimos para ver la entrada y el rosetón central; el instituto Machado, donde nos explicaron la vida de Antonio Machado y el significado de algunos de sus poemas; la calle Collado, que es la calle principal de la ciudad en la que encontramos una relojería y una óptica, que casualmente se llamaban Monreal; en la Plaza Mayor pudimos observar y aprender sobre el edificio del salón de actos, ver una fuente muy antigua y el ayuntamiento en el que hay una imagen con doce escudos en círculo y en el centro la imagen del rey Alfonso. Para finalizar la excursión pudimos localizar distintas calles, esculturas y edificios de ocio y comercio de la ciudad.
Este es uno de los poemas de Machado que leímos y nos explicaron



Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
 
Y esto es lo que queda del pobre olmo...
Recordatorio de la iglesia de Santo Domingo
Y era verdad la leyenda que decía que no suspendía a nadie...
"He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio..."

La fachada del instituto de don Antonio




miércoles, 30 de octubre de 2013

Más falticas

Esto es un no parar. Ofrecemos un interesante florilegio de faltas de ortografía que nos han ido llegando en los últimos tiempos, para hacer amigos. Aquí están:






No pudimos averiguar si era intencionado o no, pero ya desde verano nos llamó la atención



Es cierto que no se ve bien, que no es una buena foto, pero ese "no olvides de..." destaca poderosamente, como "garantia"...


Una conocida marca alemana de ropa deportiva se olvida de las tildes: "algun", "como", así como una más que cuestionable redacción...

Esta vez le toca a la cadena sueca de muebles y decoración, con una tilde que sobra....
Esto es de un banco español con nombre algo raro, que ofrece esta curiosa oferta para sus clientes...


martes, 29 de octubre de 2013

Un paseo ortográfico

Nos envían este ramillete de fotos tras un paseo vespertino, para nuestro solaz:

Hay ambigüedades que conviene evitar....

Bronceate, pibe, no seas boludo...

La diferencia está en la tilde
Un par de faltillas locales...

lunes, 28 de octubre de 2013

Lazarillo

Una anécdota en clase el otro día sirve para este recordatorio sobre el Lazarillo, a cargo de una alumna de 4º ESO A. 


Lazarillo de Tormes es una novela picaresca anónima, escrita a mediados del siglo XVI en primera persona y es muy sarcástica. En ella se habla del hambre, la astucia del pícaro para sobrevivir y la mezquindad de sus amos.
La obra está dividida en siete tratados: 
 -Tratado I: Nos cuenta la vida de un niño de ocho años, su padre está en la cárcel y su madre lo entrega a un ciego, con él estuvo durante mucho tiempo y aprendió a robar comida. Un día lo abandonó y buscó otro amo. 
 –Tratado II: Su segundo amo fue un clérigo que le hacía pasar mucho hambre.
–Tratado III: El tercero de sus amos fue un hidalgo, que era muy pobre pero se hacía el rico. Por ello el Lazarillo tenía que mendigar para que su amo y él comieran; un día el hidalgo desapareció y Lazarillo marchó en busca de otro amo. 
 –Tratado IV: Lazarillo encontró a un amo (un fraile) que andaba tanto que en ocho días rompió unos zapatos nuevos. 
–Tratado V: En este tratado Lazarillo come mejor, porque su amo era rico ya que era un buldero, ladrón y estafador.
–Tratado VI: Con su penúltimo amo, un Capellán vendía agua y gracias a ello alcanzó su primer escalón para llegar su plenitud.
 –Tratado VII: Lazarillo, con casi treinta años, tiene al último de sus amos, un alguacil, al cual dejó enseguida, para conseguir un trabajo real y casarse...aunque al final descubramos otra cosa.


Recreación de una célebre escena de la novela







Sara Clavero Cebrián, 4º ESO A

viernes, 25 de octubre de 2013

Comer y rascar todo es empezar

En el instituto y en la sección "Alégrame el día" vamos a echar mucho de menos al chico de Ciencias cuando se jubile dentro de unos días, porque ha sido uno de los más fieles y conspicuos colaboradores, siempre atento y sagaz en sus hallazgos de errores ortográficos. Ahora es su compañera, la chica de Ciencias, la que toma el relevo y nos envía este vulgarismo - el "arrascarse", que aparece subrayado en amarillo- de un folleto de un champú para combatir los piojos. El "através" de la parte inferior del díptico tampoco tiene desperdicio. Hacía tiempo que no veíamos algo así...Toda vuestra (pinchad en la imagen para hacerla más grande)


jueves, 24 de octubre de 2013

Una verdad delicada, de John Le Carré

        Hacía ya tiempo que esperábamos la nueva novela de John Le Carré y a estas alturas uno no sabe muy bien si la espera ha merecido la pena o tal vez a la novela -A Delicate Truth o Una verdad delicada, que es como se ha traducido- le falte algo de cocción, como si no terminara de estar hecha y se tratase de una pequeña muestra de lo que el autor de la celebrada "trilogía de Karla" es capaz de hacer. Podríamos pensar que tras más de trescientas páginas esto es una boutade, pero tratándose de Le Carré -y habiendo leído prácticamente todo de él- uno se queda con ganas de más y tiene la sensación de que esta vez la novela, pese a contener los elementos tradicionales de Le Carré y su estilo y toque, resulta escasa.

    Algún crítico señaló ya hace tiempo que, desde que terminó la Guerra Fría, Le Carré es como una especie de escritor antisistema, rabioso e iracundo hacia cualquier nueva forma de opresión o ante los abusos de los gobiernos. Y, en ese sentido, no se anda desencaminado, ya que el creador del genial Smiley le ha dado cera a prácticamente todos los males que nos afligen: desde las multinacionales farmacéuticas (El jardinero fiel), el terrorismo internacional (El hombre más buscado), pasando por el blanqueo de capitales (Un traidor como los nuestros) o la explotación y los desafueros occidentales en África (La canción de los misioneros). Ahora, además, sitúa el inicio de la acción en Gibraltar, en 2008, en medio de una de esas operaciones secretas -Fauna- que no salen todo lo bien que se habían planeado.
    La distinción entre buenos y malos de gran parte de su novelística estaba más o menos clara, pero esas diferencias han desaparecido y resultan, en las últimas novelas, más problemáticas. Realmente, no importan tanto los bandos que entran en conflicto como la reflexión que se hace sobre la falsedad y las mentiras de unos personajes moralmente complejos -menos quizás en esta novela que en otras, pues Toby Bell, su protagonista, no llega a la complejidad de otros personajes de Le Carré- y que no siempre actúan siguiendo un patrón ideológico o una motivación económica. En este sentido, el contraste entre los tejemanejes políticos y del entramado empresarial con respecto al idealismo de Bell descritos en la novela resulta nítido y algo maniqueo. Fergus Quinn aparece como un símbolo de los nuevos tiempos, un político con amplios y no muy claros vínculos con determinadas empresas, a la vez que Jay Crispin, su socio, podría dar más juego literario. Donde sí logra desarrollar toda su maestría, o al menos esta es más visible, es con el personaje de Paul Anderson/Christopher Probyn y su familia, con esos toques tan british en su forma de vida y en sus maneras, con un guiño en la ambientación de su retiro en Cornualles. Las dudas morales de Toby Bell, su dilema entre su lealtad y su conciencia están correctamente planteadas, aunque, insistimos, no es una de las mejores creaciones de Le Carré. Incluso en la anterior novela, Un traidor como los nuestros, el personaje de Perry Makepeace tenía más aristas y era más profundo en su complejidad que Toby Bell.
    En cualquier caso, la novela se lee con soltura, la trama está bien desarrollada y organizada (incluyendo ese primer capítulo situado en 2008 y que narra la operación secreta) y el desenlace, aunque se intuye desde unas cuantas páginas antes, está bien construido. Y eso es algo que no todas las novelas que se publican en la actualidad pueden decir. Le Carré nunca defrauda, pero no siempre nos lleva a las cotas de sublimidad que alcanzó con Smiley.

    
    

miércoles, 23 de octubre de 2013

Leísmo

Encontramos en Marca el siguiente titular con un leísmo sobre una promesa del baloncesto que intuimos que será un flop, como tantos otros a los que se les augura un futuro esplendoroso sin haber hecho nada...En fin...



martes, 22 de octubre de 2013

Fabricación británica, de Antonio Castellote (I)

    Decíamos el otro día que íbamos a hablar de Charles Lamb y de la obra Fabricación británica, de Antonio Castellote. Como ya estamos inmersos en el proyecto "Viajes y viajeros" y los alumnos de 1º de bachillerato van a leer una novela de este autor en la segunda evaluación, conviene ir haciendo las presentaciones. Además, este folletín -así reza el título completo, Folletín romántico del Maestrazgo- contiene un viaje que tiene una parte real y otra inventada, que se sitúa en la provincia de Teruel, y está ambientado en una época -Primera Guerra Carlista (1833-1840)- que los alumnos de 4º están viendo ahora en Sociales, a la vez que contiene elementos de clara raigambre romántica que nos vienen pintiparados a los de Lengua, que estamos a punto de comenzar con el Romanticismo. Tras esta entrada vendrán más sobre Antonio Castellote y sus novelas, tal y como hicimos ya el año pasado con ese tesoro que es Otoño ruso, que leyeron los alumnos que están ahora en 2º de bachillerato. De este modo también confiamos en ofrecer la información oportuna para que los alumnos se vayan preparando para la lectura de alguna de sus obras en la segunda evaluación. En fin, que tras este galimatías de cursos y fechas lo mejor es entrar en faena, pero es importante, por último, que sepáis que esta es la primera de las cinco novelas que Antonio publicó en Diario de Teruel en forma de folletín (Los ojos del río, Una flor de hierro, Otoño ruso y La enfermedad sospechosa son los otros cuatro títulos), una forma de publicación sobre la que también intentaremos hablar algún día y que tiene la particularidad de estar localizada en las páginas centrales de un periódico.

    Fabricación británica. Folletín romántico por entregas (2005) fue el primero de los folletines publicados en el Diario de Teruel y el único de los cinco que, hasta la fecha, ha aparecido en forma de libro (editorial Certeza, colección Redallo, Nº 8, 2007, cuya imagen aparece a la izquierda). Fue publicado, como el resto de folletines, durante los días laborables del mes de agosto en las páginas centrales del diario, y estaba ilustrado por Juan Carlos Navarro, colaborador habitual del escritor desde hace muchos años y autor de algunas de las imágenes que acompañan a este texto.
      En la novela se cuenta la historia de Lewis Gruneisen, periodista de The Morning Post (periódico asociado al partido de los tories) que fue enviado por su periódico “para informar sobre la Expedición Real que don Carlos María Isidro había iniciado en Navarra pocas semanas antes”, y que logró su propósito entrevistando al Pretendiente en La Iglesuela del Cid (Teruel), convirtiéndose así en el primer reportero de guerra. Este es el episodio real e histórico que sirve como arranque para la novela, pues Gruneisen estuvo por estos pagos y dejó huella de ello en Sketches of Spain and the Spaniards during the Carlist Civil War (1874). A esto se añade lo ficticio, que es la figura del reportero gráfico que lo acompaña y que responde al nombre de Charles Lamb (1775-1834), homónimo del escritor británico autor de los célebres Cuentos basados en el teatro de Shakespeare (Tales from Shakespeare), de obras destinadas al público infantil (adaptaciones de los clásicos), perteneciente al círculo de amistades de Coleridge, Wordsworth o De Quincey. También colaboró con The Morning Post, como Gruneisen, y su colección de ensayos –Essays of Elia- están unánimemente reconocidos por la crítica y el público.
        La novela comienza en Londres, al inicio del verano de 1837, justo el día en el que muere el rey de Inglaterra, en un ambiente lujoso de salones en Primrose Gardens y está narrado en primera persona con carácter retrospectivo por Charles Lamb, quien va a anunciar a su familia su próximo compromiso matrimonial con la señorita Florence Owen. Siguiendo un poco la narración romántica, el relato de lo sucedido se hará en primera persona del singular. Se nos ofrece la información sumaria sobre su vida de pintor, su juventud (25 años) y sus ocupaciones, donde destaca que él se dedica al "romanticismo, a una vida crápula que a mí nunca dejó de resultarme incómoda". Su prometida, la señorita Owen, proviene de una buena familia y tiene la vida prácticamente resuelta, mientras que Charles ha de trabajar de algún modo. Ella es inteligente, sabe tocar muy bien el piano y muestra un carácter y determinación que son habituales en los personajes femeninos de Antonio Castellote. 

Cabecera de la publicación
    Ante la noticia de la muerte del rey Guillermo IV, el padre de ella, con cierta sorna comenta que el matrimonio de su hija con Charles dependerá de que el tío de este último forme parte del próximo gobierno, por lo que vemos que el elemento económico está presente en el matrimonio. Ella le presentará a su tío Tadeus Hunt, un conocido marchante de arte de Londres, para comprobar si sus cuadros tienen valor, al tiempo que le recomendará un cambio en su manera de pintar y que visite a Lewis Gruneisen en la redacción de The Monrning Post.
       Lamb se dirige allí con cierta prevención y recelo, que quedarán confirmados cuando le informen de que Gruneisen no se halla en la redacción, sino en la taberna, en animada conversación con unos amigos. Con rapidez Gruneisen informa a Lamb de su cometido como reportero gráfico para conocer de primera mano los movimientos de los carlistas, antes de que, como se rumorea, intenten tomar Madrid. Partirán enseguida hacia España, donde Lamb espera encontar esa romantic land que era España para los viajeros románticos.

Primera toma de contacto con lo "real hispano" en Manzanera

     A partir de aquí -lo que hemos contado más arriba son más o menos los tres primeros capítulos- la acción transcurrirá por diversos pueblos del Maestrazgo turolense y nos permitirá conocer a un variado grupo de personajes, que incluyen al ínclito Ramón Cabrera, el Tigre del Maestrazgo, o al Pretendiente y su corte de servidores, curas, marqueses y cortesanos.  Seguimos con más uno de estos días.